En un callejón sin salida
No sabía que hacer, no sabía ni siquiera como todo aquello había ocurrido. Lo único que sabía era que me encontraba en un callejón sin salida. No había vuelta atrás. Me había quedado atascada al final de la calle y no podía hacer nada más que esperar a que las cosas se solucionasen. Aquello había ido demasiado lejos, tan lejos que cuando me di cuenta de lo que había hecho ya era demasiado tarde para rectificar. Definitivamente no tenía salida, no tenía una solución.

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