Lo buscaba desesperadamente, él tenía que estar aquí. No sabía siquiera porqué lo hacía. Él la había dejado, pero ella quería saber si era verdad, si el argumento que él había utilizado para cortar con ella era cierto, que había realmente otra chica. Ella sabía que él estaría en la playa este fin de semana, pero no lo encontraba, ni en la arena, ni en el mar. Sus cabellos negros como el azabache no destacaban, con tanta gente. Hasta que lo vió. No estaba ni tomando el sol ni bañandose. Estaba sentado en la terraza, tomando un helado de limón. Y ella también estaba. Ver con él aquella rubia, con los ojos verdes, con un estilo perfecto la destrozó. Entonces marchó corriendo, pisando fuerte la arena. Ya no necesitaba ver más.
Este blog empezó hablando de los últimos estrenos en música pero luego cambié de opinion y trata (en la parte actual) de historias que me parecen interesantes encontradas en Internet.
lunes, 20 de junio de 2011
La arena
Lo buscaba desesperadamente, él tenía que estar aquí. No sabía siquiera porqué lo hacía. Él la había dejado, pero ella quería saber si era verdad, si el argumento que él había utilizado para cortar con ella era cierto, que había realmente otra chica. Ella sabía que él estaría en la playa este fin de semana, pero no lo encontraba, ni en la arena, ni en el mar. Sus cabellos negros como el azabache no destacaban, con tanta gente. Hasta que lo vió. No estaba ni tomando el sol ni bañandose. Estaba sentado en la terraza, tomando un helado de limón. Y ella también estaba. Ver con él aquella rubia, con los ojos verdes, con un estilo perfecto la destrozó. Entonces marchó corriendo, pisando fuerte la arena. Ya no necesitaba ver más.
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